Hoy,
Llueven lágrimas de un amor absurdo
Que remueven las cenizas de una vida sin sentido.
Vuelve a casa,
Elévate.
Estas a punto de despegar.
Es viernes santo.
Ya no hay nada que esperar.
Dejaras de escribir,
Y vivirás entre maquinas defectuosas
Y sus estúpidas miradas.
Mientras tanto,
Seguiré contemplando tus ojos,
Y mi tumba vacía.
domingo, 2 de noviembre de 2008
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